AUTOESTIMA Y AGRESIVIDAD

[Ponencia presentada en el XIX Congreso Ibérico de Astrología. Sevilla julio de 2002].




Según los postulados de la psicología clásica, la agresividad humana y las tendencias antisociales son consecuencia de una escasa autoestima; o dicho en otros términos: la baja autoestima causa violencia. Este tópico ha sido aceptado por la comunidad educativa, que siempre ha estado persuadida de que si se incrementaba la autoestima en los jóvenes, se mejoraba su rendimiento académico y se reducía la agresividad; incluso muchos padres no se atreven a cuestionar a sus hijos por temor a hacer de ellos unos fracasados o a generarles conductas agresivas.

Intentaremos demostrar astrológicamente que la aceptada teoría de la baja autoestima es errónea y que, contrariamente, son los individuos que tienen una exagerada idea de sí mismos los más proclives a desarrollar conductas agresivas o agresoras.

Lo que algunos autores denominan “egocentrismo amenazado” se postula en la actualidad como la causa fundamental generadora de comportamientos violentos. Esta teoría redimensiona las raíces de la violencia y les da un nuevo enfoque en el que, contrariamente a los supuestos clásicos ya citados, es la favorable opinión de sí mismo, unida a factores externos o a situaciones hostiles, la combinación perfecta para desatar conductas violentas. Cuando el amor propio es amenazado, cuestionado o socavado, los individuos que poseen una elevada idea de sí mismos tienden a agredir y revolverse contra aquel o aquello que propicia la amenaza.

Desde un punto de vista metodológico, la gran dificultad estriba en cuantificar y evaluar el nivel de autoestima del individuo y en qué pilares se apoya en cada caso. Un hecho aceptado y comprobado es que la autoestima, aunque pudiera parecer lo contrario, es estable en los individuos, incluso después de fuertes reveses o contratiempos, lo que invita a sospechar que el grado de autoestima es un factor caracterial inmanente, permanente y apenas modificable del individuo, un elemento preferentemente solar. El hecho de posicionarse, arriesgarse, defenderse y atacar es consustancial con los esquemas viriles, masculinos y de dominio. Se trata de un tipo de identidad.

Obviamente, no todas las conductas violentas dimanan de un egocentrismo amenazado, pero sí aquellas en las que entra en juego el amor propio (Sol) del que las comete. El ejemplo más característico sería el de los psicópatas, cuya elevada agresividad, siempre se halla profundamente enraizada con la favorable opinión que tienen de sí mismos.

En la mayoría de los casos el psicópata se siente superior a los demás y, en consecuencia, con derecho a imponerse según su criterio y formas personales. Muchos actos violentos, violaciones y asesinatos, únicamente responden a ataques inferidos a la autoestima del autor. El psicópata suele ser un narcisista arrogante, insensible y con aires de grandeza.
Usualmente, la elevada autoestima conduce a desarrollar papeles de dominio, y la baja autoestima, de sumisión. Esta afirmación es extrapolable a aquellos grupos que se sienten superiores a otros (skins, nazis) y con derecho a humillarlos o exterminarlos.

La psicología, todavía no posee ninguna evidencia empírica que demuestre que la baja autoestima y la inseguridad personal genere comportamientos violentos; sin embargo, la astrología sí puede demostrar todo lo contrario y dar un nuevo enfoque a la clásica teoría de la baja autoestima.


Principales indicadores astrológicos relacionados con la autoestima


Podríamos definir la autoestima como un compromiso personal constructivo y positivo, como una toma de conciencia y de aceptación de cómo uno es. Autoestima es sinónimo de amor propio, de quererse y, en consecuencia, de amar lo que uno hace. La autoestima es una forma de comunicarse con uno mismo y de ser agradecido ante la vida con lo que se es y, por extensión, con lo que se posee. Toda persona que posee un nivel óptimo de autoestima es generosa, entusiasta y relaciona cualquier adversidad con una posibilidad de crecimiento y mejora personales. Interpreta la adversidad como un estímulo, como un compañero de viaje. Sin lugar a dudas, la autoestima es un concepto relacionado con el yo superior, consustancial con el arquetipo solar.

El Sol, principio radiante, expansivo, sintetizador y sustentador, aporta las pautas de identidad e individualidad al ser humano: su carácter específico. El Sol nos dice quién es el individuo, no qué hace. Nos habla de la esfera interna, íntima e inmodificable; no habla de los logros externos formados por experiencias mundanas, contingentes y circunstanciales. El Sol representa el instinto de vida porque vivir es lo más importante de la vida. Definitivamente, el Sol es el principal nutriente de la autoestima, es el que nos aporta luz propia, nuestro centro y nuestros esquemas morales y de principios.

Contrapuesto al Sol, tenemos a Saturno, el principio inhibidor y fatalista, la imagen de la derrota y de los complejos más visibles. Saturno es el responsable del miedo a vivir, a fallar, a no dar la medida en cualquier nivel. Saturno aporta el sentimiento de culpa y, consecuentemente, la búsqueda del castigo compensatorio. Saturno es frío, insensible e inflexible, todo lo contrario al Sol, que es caliente, magnánimo y comprensivo.

Por todo lo expuesto, podemos considerar al Sol como el asiento de la autoestima y a Saturno como el agente principal que la pone a prueba y la reafirma o la socava, según el caso. El signo donde se ubique el Sol indicará el tipo de autoestima básica del individuo y la casa, el contexto preferente en donde el potencial solar será incuestionable para el individuo. El resto de planetas, cada uno de ellos según su idiosincrasia y características básicas, aportarán matices a los patrones ya descritos. Las casas, por su parte, relacionadas con experiencias determinadas, también tienen un papel destacado a la hora de valorar el grado de autoestima, en tanto que algunas son de reafirmación y activas y otras de renuncia o pasivas.
En otros términos: algunas constituyen el abono adecuado para reafirmar la autoestima; otras, todo lo contrario. Así, la tríada compuesta por las casas 1, 5 y 9 son reafirmadoras; se trata de sectores conectados al presente y susceptibles de potenciar la autoestima. En la misma línea, la casa 2, también se relaciona con elementos de reafirmación: tanto tienes, tanto vales.

Cuando la autoestima, por la causa que sea, es exagerada o está magnificada, tiende a convertirse en arrogancia, insolencia, egoísmo, tiranía y, en una situación límite en que esa autoestima se considere atacada, puede fácilmente reaccionar de forma compulsiva, explosiva, y muchas veces violenta.


Caso 1: Picasso, el genio psicópata
Nacido en Málaga, el 25/10/1881, a las 23:15 GMT.

El famoso pintor malagueño es un claro exponente de los principios astrológicos expuestos anteriormente. La posición del Sol en el sector 4 y Escorpio resulta elocuente para entender su exagerado deseo de intimidad y el tiránico control que ejercía sobre toda su familia (regente de 1 en 4), a la que doblegaba a sus constantes caprichosos. Toda su vida los tuvo subordinados e incluso después de morir. En una ocasión Picasso afirmó: “cuando yo muera, me hundiré como un navío y el torbellino arrastrará a muchos al fondo”. En verdad, sus palabras fueron proféticas porque al poco tiempo su pusilánime nieto Pablito se suicidó, bebiéndose una botella de lejía, después cayó su hijo Pablo, padre del anterior, presa de un cáncer. Su esposa Jacqueline se pegó un tiro; otra de ellas, Marie-Thérèse se ahorcó.



Picasso extendió su área de influencia mórbida, cruel y tiránica sobre los suyos y nadie pudo escapar bien parado. No permitía que sus hijos le llamaran “padre”, ni sus nietos “abuelo” y le encantaba que le llamaran “El Sol” o el “Gran maestro”. La posición del Sol, regente del ascendente, ubicado en el fondo del cielo explica el dominio y manipulación que ejercía sobre los suyos; un dominio que se ampliaba porque también era él el que mantenía económicamente a su familia (el Sol también rige la casa 2). La elevada autoestima de Picasso viene dada por diferentes vías:

- La posición del Sol en el sector 4 y en cuadratura partil al grado ascendente, delata un egocentrismo perturbador y cruel.

- El hecho de que el Sol rija los sectores 1 y 2 es un claro indicador de que su autoestima sólo dependía de él y de sus logros materiales; tendencia incrementada, por otra parte, por su temperamento de tierra. Toda persona que tiene a Leo en la cúspide de la casa 2 se hace cotizar en algún sentido: Picasso lo hacía de forma integral, tanto que llegó a ser multimillonario y este hecho incrementó su autoestima de base y la proyección negativa sobre su familia (Sol/4 oposición Saturno/10).

- La presencia de Urano, regente de los sectores 7 y 8, en el sector 2, reafirma, en otro sentido, su cuota de autoestima, en tanto que implica una aceptación y un encumbramiento por parte de los demás en general y de la crítica en particular, máxime hallándose Urano favorablemente aspectado por los planetas ubicados en el medio cielo.

- El aspecto de tensión entre el Sol y Saturno anuncia su deseo de ser importante y la conciencia de que tendrá que luchar y trabajar mucho (Saturno rige la casa 6) para lograr posicionarse en la vida. Igualmente, esta oposición le hace desconfiar de los demás y centrarse en sí mismo y sus propósitos personales. El aspecto de sextil de Marte, dispositor de Saturno, con el propio Saturno, colabora a sus propósitos de ubicación. Además, el trígono aplicativo Sol/Marte le refuerza su capacidad de trabajo y le otorga sus conocidas vitalidad y virilidad. A Picasso sólo le importó verdaderamente su pintura. En otro sentido, Saturno amenazando al Sol, le hacía desconfiar de todo tipo de autoridad y le aportaba una rigidez e inflexibilidad características: él era su propia autoridad. Jamás hizo un retrato por encargo.

- La posición de Marte/Cáncer es bastante común en aquellos individuos que tienen una tendencia natural a agredir o violentar a su familia.

Recapitulando: Picasso era un psicópata frío e insensible que despreció y utilizó a su familia a su antojo. No la agredió físicamente porque no tuvo necesidad. Su armas fueron la paleta y el pincel. Su obra, la plasmación de su agresividad.

Caso 2: un marido ultrajado
nacido en Girona, el día 20 de febrero de 1950, a las 16:00 LMT.


Separado y con tres hijos de corta edad, nunca llegó a aceptar que Angels, su mujer, se separara de él. Su talante machista y su condición egoísta no sólo no le permitieron aceptar esa situación, sino que presa de un orgullo herido, llevó hasta sus últimas consecuencias la eterna amenaza, por desgracia, tan recurrida por los que se sienten presas del abandono. “O eres mía o de nadie” fue la consigna que le llevó a acabar con la vida de la persona con la que había compartido una parte de su vida. Un caso más en el que los celos y una trasnochada idea del amor se unen para formar un cóctel mortal de previsible fin.

La policía autonómica de Cataluña detuvo a Jaime, en su propio domicilio, muy poco después de haber cometido su atroz crimen y cuando se disponía a ocultar el cadáver de su víctima en una bolsa de basura. Jaime había preparado con detenimiento su acción, hasta el último detalle, pero no contó en ningún momento que su mujer podía haber acudido acompañada a aquella fatal cita. Angels le había solicitado a su madre que la acompañara y la esperara en la calle, mientras ella tenía aquella entrevista comercial días antes concertada. Fue, precisamente, su madre la que, alarmada por el tiempo transcurrido y viendo que su hija no volvía, requirió a la policía que, de inmediato, se personó en el domicilio en el que se presumía que estaba la mujer y que por la placa que había en la puerta, parecía ser la sede social de una empresa.

En primera instancia, Jaime se negó a abrir la puerta aduciendo que se hallaba desnudo; sin embargo, ante la insistencia de la policía, la entreabrió. No le había dado tiempo a vestirse y sus manos ensangrentadas y otros elementos acusadores motivaron a la policía a entrar en la vivienda con la finalidad de constatar lo que había pasado. Una vez dentro, descubrieron el cadáver apuñalado de la mujer y las ropas ensangrentadas del presunto homicida. Su detención fue inmediata.

En el juicio, celebrado el día 21 de julio de 1999 en la Audiencia Provincial de Girona, Jaime se enfrentó a una petición fiscal de 48 años de condena por asesinato con los agravantes de premeditación, alevosía y trato degradante. El fiscal calificó a Jaime como “criminal peligroso” y solicitó el cumplimiento íntegro de la pena. En el transcurso de la vista, quedó acreditado que Jaime se disfrazó y maquilló de mujer para no ser reconocido por la víctima y que usó del engaño y de una personalidad falsa para asegurarse su premeditada acción criminal. Con este objeto, concertó, a través de un tercero, una entrevista laboral, haciéndose pasar por una representante comercial de productos de limpieza industriales, aprovechando que su ex mujer se dedicaba a la venta de ese tipo de productos.

Jaime calculó con detenimiento hasta el más mínimo detalle porque estaba decidido, esta vez, a no fallar. No quería repetir el error de tiempo atrás cuando, por la fuerza, introdujo a Angels en un coche, la esposó, la agredió y la amenazó de muerte si no le confesaba la identidad de su amante. En aquella ocasión, la tragedia no se consumó y sólo significó para él tener antecedentes por malos tratos y poco más. En el día de autos todo fue diferente. Jaime se tomó todas las precauciones. Anestesió con éter a Angels (muy pisciano), la ató y cuando la tuvo a su merced, la apuñaló hasta 7 veces, la mayoría de ellas por la espalda, no sin antes haberla humillado y violado analmente. Los psiquiatras forenses concluyeron que Jaime no estaba afectado por ninguna patología de carácter mental y que en todo momento tenía conciencia de lo que hacía. Jaime se mantuvo hierático, distante y frío durante toda la vista; sólo en un momento determinado se desmoronó y empezó a llorar. Fue en el instante en el que declaró el supuesto amante de Angels.

El horóscopo de Jaime presenta algunas características singulares. La ausencia de aspectos tensos de cuadratura entre planetas sería la primera importante y una nítida indicación de su poca tolerancia para afrontar situaciones de dificultad o que requieran del esfuerzo, la tolerancia o la aceptación personales.

Secundariamente, la concentración de tres planetas afectando al sector 7, presuponen que la vida de Jaime estará muy condicionada por las relaciones que establezca con los demás y, particularmente, será en el área matrimonial donde centrará su principal apuesta personal. El hecho de que el planeta Júpiter, el dominante del tema, se sitúe, precisamente, en esta casa, confirma esta apreciación y la íntima necesidad de realizarse a partir del matrimonio. Sin embargo, la tensión a la que está sometido Júpiter por parte del inefable Plutón, situado en el sector ascendente, anticipa la gran carga de angustia, exigencia y ansiedad que Jaime posee y que extrapola y transmite inconscientemente a las relaciones que mantiene con los demás.

El matrimonio, no sólo centra su atención preferente, sino que se constituye en un proyecto de futuro, más que de presente. En este sentido, Venus, el planeta regente de la casa 11, el sector de los anhelos, anuncia la necesidad de sentirse estable en este terreno y el hecho de que sea Acuario el signo que domine sobre el sector matrimonial es una clara alusión de la visión personal que tiene de este asunto. En otras palabras, Jaime no concibe un futuro individual sino compartido con alguien del que espera mucho, tal como indica la gran carga planetaria del sector 7.

Pero, Jaime, es una persona psicológicamente complicada y difícil de conocer por los demás. La combinación del Sol en el signo de Piscis y el ascendente en el signo de Leo es tremendamente compleja porque une valores caracteriales antagónicos que suelen traducirse en conductas atípicas y confusas.

La posición del astro rey en el sector 8 colabora en este sentido y añade un elemento de mortificación, en tanto que todo planeta que cae en este sector esta sujeto a constantes y obligadas transformaciones, a no vivir en paz, a no poder descansar, y esto se traduce en las áreas que dicho planeta regenta, en este caso, el ascendente y el sector dos. Y como ya se ha comentado en múltiples ocasiones, todo lo que afecta al ascendente, por extensión, incide en todos los órdenes de la vida; al igual que todo lo que afecta a la casa dos pone en tela de juicio los valores de seguridad personales.

Jaime está obligado a convivir con sus tendencias piscianas y leoninas a la vez. Su carácter indolente, pasivo, variable, caprichoso y dependiente, debe coexistir con sus formas individualistas, impositivas, orgullosas, arrogantes y ambiciosas que nunca son del todo visibles de cara a los demás porque el Sol, regente del ascendente Leo, se halla en una casa oculta, la octava.



Una combinación entre el agua y el fuego no es fácil de llevar y rara vez no produce desajustes emocionales, sobre todo cuando el individuo proyecta su vida, como ya se ha dicho, en función de las relaciones que establece, de las que siempre espera sacar algo, aunque no lo parezca, porque el ascendente Leo siempre intenta mantener las apariencias y la compostura en cualquier situación y a cualquier precio. No hay nada peor para Leo que hacer el ridículo, quedar en evidencia o tener que reconocer un error. Un Leo fue el que inventó la frase “tierra trágame”, porque le resulta más fácil desaparecer que reconocer un fracaso: es superior a él.

Para Jaime, siempre proyectado, aunque sea por interés personal, en su pareja, separarse fue sinónimo de un fracaso categórico. Esta es una de las causas por las que él fue incapaz de aceptar la separación. Su leonino orgullo herido le hizo el trago insufrible y su inflado ego y sus valores de masculinidad quedaron profundamente afectados por este inesperado contratiempo que convulsionó su inmadura esfera emocional.

La agresiva Luna en Aries hizo el resto y marcó el camino de la inequívoca reacción ante ese potente estímulo. La Luna en Aries es temperamental, celosa, de acción rápida, directa, alocada y agresiva y es así como actuó para acabar con la vida de su mujer. Los múltiples aspectos que, además, establece la Luna son los indicadores que matizan la forma en que aquella agresividad tomó cuerpo.

Así, la unión con Plutón sugiere una acción encubierta, fría, letal y alevosa; los aspectos con Marte y Neptuno son indicadores del artificio, del engaño, del disfraz, del uso de un narcótico y de la confusión en la acción. Con Marte en el signo de Libra y en posición retrógrada la acción nunca es directa o al frente; no es una posición que caracterice, precisamente, a los valientes y, por eso, apuñaló a su mujer por la espalda cuando se hallaba indefensa.

Las posiciones angulares de tres planetas emocionales, húmedos, receptivos y femeninos (Luna, Venus y Neptuno) apuntan de forma concluyente el impacto que cualquier situación emocional puede llegar a tener en su vida, y la forma de resolverla, en tanto que los planetas angulares, en cualquier caso, están predestinados a actuar, no se pueden contener fácilmente y menos la Luna en el cardinal signo de Aries, que siempre invita a la acción, incluso sin motivo.

En el caso de Jaime se unieron la química personal con el estímulo adecuado y demoledor que tocó su línea de flotación personal. Su mujer tuvo la osadía de socavar su virilidad, tuvo el valor de plantarlo y demostrarle que no era imprescindible ni tan siquiera necesario para nada. Jaime, no lo pudo soportar, no lo aceptó y por la fuerza quiso doblegar esa situación. Su ego herido no podía quedarse contemplando la debacle como si no pasara nada y, finalmente, actuó según su anunciado perfil caracterial.

Su autoestima elevada (Leo) e inestable (Piscis) constituyó la fuerza motriz que puso en marcha el engranaje de su ya comentada acción homicida, reaccionando con violencia ante aquella irreversible e irreverente amenaza. Jaime atacó a su mujer porque fue ella la que puso en tela de juicio su exaltado amor propio; es evidente que sin esa motivación, él no hubiera matado.

Finalmente, la posición del Sol en la casa 8 da una idea de la importancia que Jaime otorga a las relaciones sexuales que constituyen en sí mismas una reafirmación de su propia valía personal, al ser el Sol el regente del ascendente y del sector 2. Este extremo explica la paranoica obsesión que le atormentaba por el simple hecho de pensar que su mujer tuviera una relación sexual con otro hombre, y da cuenta de por qué en el momento determinado del juicio en que el presunto amante de su mujer declaró, él, que siempre se mantuvo sereno, digno y orgulloso, rompiera a llorar. Los planetas húmedos son así.