Anorexia y bulimia: la epidemia de Saturno en Tauro

[Ponencia presentada en las XV Jornadas Astrológicas CYKLOS. Barcelona, septiembre de 2000].



Los denominados trastornos de la alimentación son las patologías que más se han extendido en el mundo desarrollado después del SIDA, afectando especialmente a las mujeres jóvenes. Según las encuestan, un 43% de las adolescentes cree estar gorda y una de cada tres tiene el riesgo de ser víctima de la anorexia o de la bulimia. En España, donde hasta hace unas décadas eran enfermedades excepcionales, ya ocupan el tercer puesto entre los adolescentes. Según datos del Ministerio de Sanidad, en 1999 se contabilizaron 500.000 casos, la mayoría mujeres (95%), aumentando el ritmo de afectados un 15% cada año.

Estas patologías, que no son de nuevo cuño, son consideradas por la psiquiatría ortodoxa como muy graves, especialmente la anorexia nerviosa. La anorexia es considerada como uno de los peores trastornos de la mente y, de lejos, la más mortal. La actual alarma social que provocan ha coincidido con el tránsito de Saturno en Tauro, signo éste tradicionalmente asociado con la comida y, por extensión, con todo aquello que nutre al individuo y le aporta lo básico para subsistir. En cualquier caso, este tipo de patologías son las dos caras de una misma moneda y ambas reflejan de forma evidente conductas actuales, vigentes, inquietantes y autoagresivas que afectan sobre todo a la población adolescente. Lo verdaderamente peligroso es que un elevado porcentaje de los casos llega a convertirse en crónico (Tauro es un signo fijo) con todas las alteraciones psicofísicas que esto implica. Se estima que de cada 100 afectados, 30 no se recuperan nunca y el resto puede arrastrar secuelas de por vida.

Resulta cuanto menos curioso que, sincrónicamente con el inicio de este tránsito, en marzo del 99, se empiecen a mover mecanismos sociales a fin de abordar este inquietante tema. En este sentido, el Grupo Parlamentario Socialista presentó una proposición no de ley en la que solicitó a las administraciones públicas medidas (en el doble sentido del término) respecto a los diseñadores de moda y fabricantes de ropa, desatando lo que popularmente se definió como "guerra de las tallas". Progresivamente, se han intentado articular medidas legales y se han buscado vías de consenso y participación social para movilizarse ante la progresión geométrica de este tipo de dolencias:

Junio/99: El Senado estudia los condicionamientos extrasanitarios de los trastornos de la alimentación. Diseñadores de moda y modelos son invitados a comparecer en el Senado para valorar la incidencia de su actividad sobre estas patologías.

2/07/99: II Congreso estatal de asociaciones contra la anorexia y la bulimia. Se constituye la Federación Española de Asociaciones de ayuda y lucha contra la anorexia y la bulimia.

5/07/99: I Congreso Internacional de Intervención Biopsicosocial en los trastornos de la alimentación. Universidad de Deusto, Bilbao. Este congreso reúne por vez primera en España a los más importantes expertos del mundo de todas las áreas implicadas en el tratamiento de estas patologías.

6/07/99: el conseller de Sanitat de la Generalitat de Cataluña presenta el Plan de Salud 1999/2001 en el que se prioriza el control de la anorexia y la bulimia a través de la potenciación de unidades de hospitalización.

13/09/99: la antigua componente del equipo español de gimnasia rítmica, María Pardo, comparece en el Senado para testimoniar sobre el régimen espartano a que era sometida cuando competía y que le hizo abandonar su carrera deportiva dos meses antes de los Juegos Olímpicos de Atlanta, después de una brillante trayectoria. Este mismo día también comparece en el Senado el presidente de la Asociación española de agencias de publicidad.

Si algo se ha evidenciado en todo este proceso han sido las deficiencias sanitarias de nuestro país para atajar los trastornos de la alimentación: La Sanidad pública no está preparada para tratar la anorexia. En toda España tan sólo dos hospitales públicos cuentan con unidades específicas y multidisciplinares para tratar la anorexia (Diario El Mundo, 26/03/99). La realidad demuestra que no hay ni especialistas ni camas suficientes para hospitalizar a tantos enfermos y, lo que es peor, no se dispone de mecanismos que permitan un seguimiento adecuado de la evolución de los pacientes cuando vuelven a su entorno familiar, lo que provoca un gran número de recaídas. En Barcelona, cada mes, se ingresan en el hospital, por orden judicial, una media de 16 personas.

La terapia básica de choque que se sigue en los casos límite, es decir, en aquellos en que el paciente corre riesgo de muerte, no puede ser más saturnina, empezando porque es un juez el único que puede decidir y obligar el ingreso del paciente en un hospital. Al enfermo se le somete a una terapia extremadamente dura, denominada "Privilegio cero", que en la práctica consiste en anular todos sus derechos y despersonalizarlo al máximo: se le despoja de su ropa y objetos personales y no se le permite absolutamente nada, excepto comer y estar en la cama: no puede leer, ver la televisión, ducharse, lavarse los dientes, levantarse de la cama sin autorización y, además, tiene la obligación de comerse todo lo que se le sirva, por las buenas o por las malas. Los expertos aseguran que estás medidas están encaminadas a hacer sentir a los pacientes que realmente están enfermos. Conforme se registra una evolución, que se mide y tasa, naturalmente, éste se hace merecedor de algún privilegio. El primero que todos desean consumar es el de poderse duchar y lavarse los dientes.

ETIOLOGIA DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA

La anorexia (del gr. an, privado y orexis, apetito) hace referencia a la pérdida persistente del deseo, e incluso la necesidad, de comer aunque, paradójicamente, los afectados por este trastorno están interesados, incluso preocupados, por la comida. Por tanto, no es prudente asociar la anorexia tan sólo a la indiferencia por la comida. Es un desorden que se asocia con frecuencia al inicio de muchas enfermedades o procesos prolongados, aunque a veces se convierte en el síntoma protagonista, e incluso en enfermedad en sí misma. La anorexia nerviosa es típica de la juventud y la adolescencia, y más frecuente en mujeres que en hombres, aunque la tendencia está cambiando en este sentido y cada vez se dan más casos de chicos que sufren este tipo de patologías.

La bulimia (del gr. bous, buey y limós: hambre) identifica a las personas que periódicamente se hartan de comer para acto seguido autoinducirse el vómito o usar laxantes o diuréticos. Una persona afectada por la bulimia sufre descontrol de impulsos, un trastorno que le impide conducir sus actos, su razonamiento y su voluntad. Es frecuente, por tanto, encontrar un gran porcentaje de personas bulímicas que sean multicompulsivas.

Se han apuntado múltiples causas que pueden favorecer la aparición de estas patologías, desde factores biológicos y psicológicos, presiones sociales, etc., pero hasta el momento lo único en lo que parecen coincidir los expertos es que se necesita de un tratamiento multidisciplinar que englobe a diferentes profesionales, otorgando un especial énfasis a la psicoterapia. Sin embargo, las más recientes investigaciones abren la posibilidad de que las causas pueden tener un importante componente físico. En cualquier caso, todavía no está claro qué factores se relacionan estrechamente con el riesgo de padecer alguna de estas complejas enfermedades que, para mayor complicación, los que las sufren no se reconocen como enfermos. En cualquier caso, la anorexia y la bulimia producen serios desórdenes orgánicos, siendo los más importantes los siguientes:

- Trastornos cardíacos: el funcionamiento, ritmo y tamaño del corazón se resienten en los casos de delgadez extrema.

- Cerebro: daños neurológicos, calambres. Bajan los niveles de leptina (regulador del apetito).

- La amenorrea o pérdida de la menstruación es uno de los síntomas que sirven para el diagnóstico de la anorexia nerviosa. Dicha pérdida, junto con el aumento de nivel de las hormonas tiroideas, se asocia frecuentemente con la aparición de osteoporosis y la pérdida de densidad ósea.

- Problemas gastrointestinales: estreñimiento, flatulencia, reducción de tamaño del estómago.

- Agotamiento de las reservas de glucógeno: la glucosa es la fuente de energía primordial para poder realizar cualquier esfuerzo físico. Se halla preferentemente en los hidratos de carbono, precisamente en el tipo de alimentos que los anoréxicos más suelen rechazar por miedo al aumento de peso. Si a esto le sumamos la tendencia a incrementar el ejercicio físico, llegamos a la generalizada incapacidad física o a la fatiga crónica.

- La pérdida de líquidos afecta al potencial aeróbico y a la utilización del oxígeno. Por otra parte, la deshidratación y las anomalías relacionadas con los electrolitos, son los elementos más desestabilizantes para el rendimiento. Ninguna deficiencia nutricional afecta tan rápido al sistema nervioso como la deficiencia de agua.

- Problemas renales: la mayoría de pacientes tienen que llegar a someterse a diálisis.

- Agitación, miedo, ansiedad, depresión, abatimiento, pérdida de concentración, irritabilidad, trastornos del sueño.

- Sequedad en la piel, sobre todo en la cara externa de brazos y piernas, y pérdida de cabello son signos delatadores de la anorexia. Un reciente estudio destacó un dato poco frecuente en los adultos, pero que se evidenció que afectaba al 70% de los adolescentes afectados por estos trastornos: la hipertricosis o exceso de vello por todo el cuerpo, más intenso en el abdomen y en los brazos que se supone que es debido a un desorden metabólico inducido por el trastorno en la alimentación.

- Descenso del nivel de testosterona en los varones.

FACTORES QUE PUEDEN INFLUIR EN ESTE TIPO DE TRASTORNOS

1. SOCIALES:

- Publicidad: la delgadez se asocia al triunfo social y al éxito profesional. La delgadez es sinónimo de felicidad y el culto al cuerpo se convierte así en uno de los mitos de nuestro tiempo. Los medios de comunicación y la publicidad en especial, son parcialmente responsables de transmitir unos cánones irreales de belleza que los adolescentes intentan imitar. Numerosos estudios demuestran que la gran mayoría de chicas están descontentas con su cuerpo y con su peso, reconociendo que su imagen ideal es la de las modelos profesionales (revista Pediatrics, marzo/99).

- Pérdida de hábitos alimenticios: la masiva incorporación de la mujer al ámbito laboral propicia un vacío de poder y un descontrol en los horarios de las comidas (papel tradicionalmente atribuido a la madre). Comer o cenar en familia son aspectos que se están perdiendo y favorecen el desarrollo de trastornos de la alimentación. La dieta occidental con abundantes comidas procesadas y adulteradas es la responsable de numerosas deficiencias nutricionales que pueden favorecer la anorexia. Normalmente, los afectados por anorexia han seguido una dieta muy limitada previamente al desarrollo de la enfermedad que causa algunos desequilibrios y deficiencias nutricionales. En este sentido, son especialmente significativos la insuficiencia de aminoácidos en la dieta, consecuencia de la carencia de proteínas. El organismo requiere de 22 aminoácidos para funcionar adecuadamente y, especialmente, para reforzar el metabolismo cerebral y equilibrar el humor y el comportamiento.

- Contagio: la anorexia tiene un efecto dominó y son comprobados los casos en que la patología se inicia como una "competición entre amigas" para ver quien pierde más peso. Está demostrado que cuando en un colegio surge un caso de desorden alimenticio, en pocos meses surgen otros porque los adolescentes suelen buscar modelos en otros adolescentes.

- Familia: el tipo de relación familiar condiciona y puede ser un elemento favorecedor de este tipo de conductas.

2. BIOLOGICOS Y GENETICOS

- Carencia crónica de cinc: la mayor pérdida se produce por el estrés. La falta de cinc produce depresión, irritabilidad y falta de concentración. El cinc interviene en la mayor parte de los procesos celulares: estimula las defensas, protege la piel, activa las hormonas del crecimiento y las gónadas. El cinc actúa en sinergia con la vitamina B6 y la vitamina A.

- Factores hereditarios: a partir de estudios realizados con gemelos se ha llegado a la conclusión de que los factores genéticos pueden estar involucrados en estas patologías. Por otra parte, se ha observado que los trastornos de este tipo suelen darse en familias con tendencia al comportamiento obsesivo.

- Desequilibrios de la histamina, que es un neurotransmisor de impulsos nerviosos en el cerebro y sistema nervioso, además de actuar como defensa del sistema inmunológico contra alergias e infecciones. Los niveles de histamina pueden afectar directamente a la estabilidad mental. Hay personas que, genéticamente, producen grandes cantidades de histamina (histadélicas) que físicamente se traduce en: poco vello, delgadez natural, venas prominentes, atractivo físico, gran impulso sexual, etc.

- Anormalidades bioquímicas o estructurales de los mecanismos cerebrales que controlan el metabolismo del hambre, sobre todo del hipotálamo. Algunos estudios apuntan la posibilidad de que la carencia del aminoácido serotonina propicia comportamientos obsesivos propios de la anorexia. También la deficiencia del aminoácido aspargina (uno de los más abundantes en el cerebro) puede causar trastornos emocionales y de comportamiento, sobre todo la pérdida de seguridad en uno mismo.

CONSIDERACIONES ASTROLOGICAS

Cuando valoramos cualquier situación relacionada con la comida es lógico que en una primera aproximación consideremos el eje 2/8, análogo a Tauro/Escorpio, porque es aquí, especialmente en la casa 2, donde se circunscriben los hábitos alimenticios del sujeto y, por extensión, todo lo que de ello se derive. Alimentarse es más que comer, comemos sencillamente para seguir vivos, por eso el alimento no tiene la misma significación para todos los individuos y, evidentemente, no todos tenemos las mismas necesidades. No querer comer equivale a no querer vivir, a no querer seguir alimentando a alguien que considero imperfecto, sucio o despreciable.

El alimento es la primera posesión material al alcance del individuo, la primera que lleva a sí de forma natural porque siente que le pertenece, y por eso lo reclama cuando le falta. El alimento, por extensión, constituye la primera valoración, la primera experiencia en la que, posteriormente se fundamentará su idea de posesión a todo nivel. Todo este proceso se desarrolla a una edad precoz, de forma mecánica e inconsciente.

Es en este sector donde repercuten las ganancias o las pérdidas, donde se desarrollan los mecanismos que aportarán los elementos de seguridad que se requieren para sobrevivir. Consecuentemente, cualquier afectación personal (ASC.) es susceptible de repercutir en esta casa, dado que es la primera en la que el individuo se apoya de forma natural. Las expresiones "tanto tienes, tanto vales" o "las penas con dinero son menos penas" expresan de forma popular esta generalizada idea.

La casa 2 se relaciona con la etapa oral, aquella en la que el niño va descubriendo el mundo a partir de lo que va llevándose a la boca. Freud relacionó los trastornos del apetito con los trastornos sexuales, afirmando: la perturbación del instinto de alimentación, que naturalmente puede tener otras causas, nos demuestra que el organismo no ha podido llegar a dominar la excitación sexual. Tratándose de muchachas, en la época de la pubertad o poco después, existe una neurosis que expresa la repulsa sexual por medio de la anorexia, debiendo ser relacionada, por tanto, con esta fase oral de la vida sexual.

En esta etapa el individuo no sólo se reafirma a través de lo que recibe sino que, además, empieza a cimentar sus expectativas respecto a las posesiones/atenciones que cree necesitar y que, con el tiempo, le pueden hacer adoptar una posición voraz (el peligro de esta casa es la avaricia) o de víctima (sentido de la desposesión). El arquetipo del signo en cúspide de la casa 2 nos dará idea de cómo se podrá expresar en primera instancia esta necesidad de "tener", siendo el conjunto de elementos que configuran dicha casa los que nos podrán dar una idea de los niveles de consolidación que el individuo requiere y aquellos que tendrá posibilidad de alcanzar.

Los requerimientos de esta casa serán extrapolables a todos los niveles de actuación del individuo: en el ámbito económico, afectivo, de estudios, etc. Hasta tal punto estamos impregnados de los contenidos de esta casa que incluso el lenguaje y nuestra forma de expresarnos (casa 3), como afirmaba Freud, está impregnado de experiencias de la fase oral. Frases como "te comería" o "es una persona dulce" son harto frecuentes. Freud también insistía en que alteraciones en esta etapa, que astrológicamente se asocia a la casa 2, originaban no sólo problemas sexuales, sino también angustia y miedo a la muerte y por extensión a todo aquello que es mostrado al niño como adecuado. La asociación de esta idea a los contenidos de la casa 8 resulta evidente.

Si la casa 2 la asociamos al hecho de tener, de poseer y a las ganacias en general; la casa 8 responde a un arquetipo más inquietante, menos seguro: perder, compartir y carencia de seguridad en los resultados, sobre todo porque no dependen de uno mismo. Los elementos que configuran la casa dos se consideran propios y de disposición personal; los de 8, ajenos e incontrolables. Por eso los contenidos de casa 8 suelen resultar tabú para un gran número de personas, que se encuentran más cómodas disfrutando sin riesgos de lo que la casa 2 les aporta.

Ya hemos dicho que aferrarse a la casa 2 puede conducir a la avidez, a la avaricia, a la acumulación y a la posesión en sí misma: "cuanto más tengo, más quiero". Igualmente, si nos proyectamos de forma mórbida en la casa 8, seremos incapaces de evacuar, de desprendernos y podemos llegar a experimentar la envidia, el defecto capital de esta casa y de su arquetipo Escorpio.

Recapitulando: el eje 2/8 nos dará una idea general de las necesidades y requerimientos prioritarios del sujeto a todo nivel y de cómo y en qué grado va a intentar expresarlos.


La etapa oral debe necesariamente circunscribirse dentro del período regido por la Luna (0-7 años), que es el de mayor absorción a todo nivel. La Luna tan sólo por regir la memoria y las primeras impresiones de vida, constituye un elemento determinante a la hora de enjuiciar este tipo de trastornos con repercusión orgánica. La madre, siempre asociada a la Luna, en este período juega un papel determinante en el desarrollo del individuo y es el primer elemento que se asocia a la nutrición y a la seguridad. Trabas, traumas o fijaciones en esta etapa se harán sentir en algún momento de la vida y pueden llegar a imposibilitar desprenderse de la figura materna, sobre todo si la Luna está fuerte en el tema natal.

Por otra parte, la Luna siempre representa lo básico y en un sentido orgánico y dietético nos habla del crecimiento, la fecundidad, la nutrición, el sistema digestivo, el apetito y el peso del individuo. Finalmente, como la Luna rige la materia, el mundo de las formas, siempre expresará la globalidad orgánica, sus procesos y las necesidades básicas y de mantenimiento.

Los trastornos alimenticios se pueden expresar en cualquier momento de la vida, aunque la mayoría de casos se dan en la adolescencia. Como ésta es una etapa regida por Venus (14-21 años), no resulta extraño, por tanto, que estas patologías afecten sobre todo al sexo femenino. Así mismo, y a pesar de que la anorexia se ha universalizado y afecta a todas las clases sociales, la dominante pertenece a la clase media-alta (otro elemento venusino). Observamos que Venus se encuentra extremadamente resaltado: por edad, sexo y clase social, sin olvidar que Venus es el regente natural de las casas 2 y 7, que son las que expresan lo que tengo y falsamente lo que soy, como hemos visto, y el ideal que la sociedad me dice que es mejor o más actual, respectivamente.

Una vez situado el problema en la etapa correspondiente, será preciso dilucidar por qué los que padecen este trastorno sufren una crisis personal y sustituyen las preocupaciones y ocupaciones propias de su etapa adolescente por una obsesión alimenticia y todo lo que de ello deriva.

La etapa venusina es la de formación de los valores (el propio símbolo de Venus resalta el espíritu sobre la materia). A través de Venus, el individuo puede evolucionar, ubicarse e integrarse socialmente, establecer relaciones y vínculos de reciprocidad (más allá del “colegueo” mercurial) y amorosos que, finalmente, le aporten la anhelada dote venusina: la paz interior, la armonía. En esta etapa se aprende a amar y se experimenta el amor o el desamor. Por todo ello resulta tentador asociar los trastornos alimenticios con los elementos que se magnifican en esta etapa. Algunos estudios demuestran que las adolescentes más propensas a sufrir trastornos de la alimentación son aquellas que antes alcanzan la pubertad, que antes se convierten en mujeres (Venus).

La mujer, que hasta esta edad ha experimentado una evolución psicofísica más rápida y evidente que el hombre, entre otras cosas porque ha vivido y está viviendo dos etapas femeninas (Luna, Venus) y una neutra (Mercurio: 7-14 años) está más abocada a cuestionarse y a definir unas necesidades emergentes típicamente venusinas: su concepto de feminidad, la canalización de sus sentimientos y sus necesidades intersexuales, la aceptación de sí misma como mujer; en definitiva, la aceptación de sí misma. Esta tarea, que no es fácil, sin duda estará influencia por los estereotipos y las dominantes del momento.

Todas estas consideraciones pueden canalizarse de múltiples formas, según la idiosincrasia de cada individuo, pero es seguro que nunca le dejarán indiferente en esta etapa de idealización de los valores y de cuestionamiento general. Consecuentemente, toda represión o autorrepresión de tinte venusino, puede alterar la percepción de la propia imagen corporal y generar miedos de este género (a no ser bella, a no ser amada o correspondida) que deriven en conflictos alimenticios y/o sexuales y que necesiten ser compensados de alguna manera. La más usual y utilizada estrategia de huída de problemática es la exaltación de los valores contrarios o marcianos, no resultanto extraño observar, pues, como los trastornos de la alimentación llevan asociada un inusitado aumento de la actividad física. Las personas anoréxicas suelen ser activas, perfeccionistas y eficaces y se desenvuelven bien en todo lo que hacen, aparentemente no tienen problemas en la relación con sus padres, ya que tratan de contentarlos con su rendimiento en los estudios y una conducta correcta, aunque en el trasfondo de esta conducta se vislumbre una cierta inmadurez afectiva y dificultades para afrontar sus procesos emocionales. Son gente que les afectan enormemente las descalificaciones y que poseen poca autoestima.

En determinados casos la raíz de la anorexia se asocia a una causa mística, a una búsqueda de la pureza o a una necesidad espiritual que induce a obviar las necesidades más básicas próxima a las experiencias de algunos conocidos santos (Santa Teresa de Jesús, Santa Catalina, etc.)

CASOS PRACTICOS

Caso 1: Mujer nacida el 26/09/1972, a las 6:00 en Barcelona. Se trata de una chica muy atractiva que trabaja de modelo. Desde los 18 años sufre bulimia: necesita comer constantemente para luego provocarse el vómito. La trata un psiquiatra con ansiolíticos desde hace aproximadamente un año sin mejoras aparentes.

En una primera aproximación, observamos un temperamento marcado por una dominante de aire y una carencia de agua subrayada por la modalidad cardinal, con Marte ascendiendo como regente del tema natal. Podemos sospechar que se trata de una persona decidida, impulsiva, tenaz, poco dada a engordar, sujeta a una fuerza actividad física y a una rápida respuesta a los estímulos y una elevada dosis de ansiedad, estrés y nerviosismo (aire). Precisamente, una de las repercusiones que produce el exceso de aire es una mala digestión y problemas de nutrición. A nivel orgánico, dificulta disolver, purgar y finalmente elimiar los residuos tóxicos del organismo, además de generar una extremada rigidez; por otra parte, el exceso de aire precipita el fuego que se requiere para los procesos digestivos, traduciéndose en un hambre apremiante y una deficiente absorción de los nutrientes esenciales. Es decir, en este caso de bulimia podemos ver un claro componente fisiológico en la raíz del problema.

La gran concentración planetaria en la casa 1, que incluye a los tres planetas más importantes del tema en un signo cardinal: Marte (regente del tema), Mercurio (regente del ASC.) y Sol abocan a la persona a un elevado índice de autoexigencia y sobrecarga tensional, resuelta de forma obsesiva (Sol conjunción Plutón), urgente (Marte ASC.), personal (Mercurio) o con dificultad para delegar (Sol), que, finalmente, se traduce en estrés (Urano), y repercute no sólo en la forma de comer de la persona (Urano en cúspide de 2), sino que, además, le puede propiciar una enfermedad de este género (Urano es regente de 6).

La Luna en Tauro cuadratura a Venus amplifica la problemática descrita toda vez que Venus es el regente de la casa 2 y, además, el planeta más débil del tema. Así mismo, la cuadratura de Saturno sobre el ASC. y sobre el mismo Marte, le puede asegurar el sentimiento de culpa y la sensación de impotencia para superar esta patología. La Luna, por otra parte, sesquicuadratura partil con Júpiter le dificulta asimilar (Júpiter) el calcio que, posiblemente es el mejor relajante natural que existe.

Terapia básica: regular la dieta y adaptarla a su química personal, eliminando sobre todo alimentos que favorecen la hiperactividad y estimulando a la vez una salida a la fuerte dosis de angustia anteriormente descrita. Los suplementos de vitamina C, la vitamina anti-stress, y calcio mejoraron su estado general y de paso le ayudaron a relajarse. Finalmente, la prescripción de flores de Back, concretamente de verbena, hicieron remitir en el plazo de una semana la necesidad apremiante de vomitar. En el plazo de un mes se dio una remisión total de la sintomatología, hasta la fecha.

Caso 2: mujer, nacida el 30/10/1985, a las 17:59, en Barcelona. Presenta una anorexia relativamente reciente, presuntamente activada por el tránsito de Saturno sobre su ASC. y agravado cuando aquel consuma la conjunción sobre la Luna radical (verano del 2000). Encontramos aquí una tipología totalmente contraria al caso anteriormente descrito: Venus regente del tema y del ASC. y Marte el planeta más débil; un temperamento de agua en una modalidad fija y una proyección planetaria situada en el ángulo descendente del tema natal. En ambos casos sí resulta coincidente la conjunción separativa Sol/Plutón, la posición exaltada de la Luna y los aspectos tensos y desde el MC al ASC., en este caso de Júpiter.

La tipología de agua, junto con las dominantes Venus y Luna, sugieren una tendencia a la indolencia crónica que puede llegar a ser obstructiva (dominio de fijo) y a poseer pocos anticuerpos para el esfuerzo (Marte débil). La oposición partil y angular de la Luna con Mercurio/Saturno remarcan una extremada fragilidad emocional que, al igual que en el caso anterior, puede llegar a tener incidencia sobre la dieta y la salud (Mercurio rige la casa 2 y la 6). Por otra parte, la Luna, regente de la casa 4 en la 1, manifiesta la enorme importancia e incidencia del ambiente familiar en su estado personal. La oposición entre los regentes de 4 y 10 inclina a divergencias y tensiones familiares que tenderán a cristalizarse (signos fijos) y que ella traduce en primera persona (Luna/1) y manifiesta y traslada a las relaciones con los demás (Saturno/7). Todo parece indicar que no tiene asumida la separación de sus padres y que ésta es un foco de conflicto vigente. Por todo lo anterior, parecen prioritarias las consideraciones emotivas de la patología pasando a ocupar un segundo plano las puramente bioquímicas.